Sexta-feira, 28 de Outubro de 2011
Crítica a "Libro" en Efe Eme

Texto: CÉSAR PRIETO

 

La literatura portuguesa, afortunadamente, empieza a tener presencia y descarga en las librerías españolas. Han de ser pequeñas editoriales quienes la rescaten de su injusta sensación de olvido y nos presenten las obras de una nueva generación maravillosa. “Libro” parte de una imagen aterradora y brutal: una tarde de 1948 Ilidio, con seis años, queda esperando a su madre en la fuente con una maleta; no vuelve a aparecer nunca más y lo rescata de madrugada el albañil Josué. La ambientación desvela el mundo de la emigración portuguesa a Francia, pero “Libro” es mucho más que eso: es el rugoso acecho de la sociedad rural, como en Faulker; es el goce en retratar secundarios y conversaciones de barbería como en Galdós y, sobre todo, tiene mucho de Saramago y de Lobo Antunes.


Tras esa noche de 1948 la novela recorre sesenta años de la historia de Portugal y llega hasta la actualidad. Aunque la segunda parte ofrece nuevos datos para reinterpretar la trama, “Libro” está plagado de episodios hondos, sensaciones estremecedoras y personajes que rozan el esperpento, perfectamente deformes –dona Lubelia y su ataúd; el Sorna, que bebe todo el vino de una fiesta– y de episodios crueles –el cadáver descuartizado que aparece en una maleta y sobre todo el sexo–. El sexo es desamparado y triste, desde la masturbación de Ilidio y Cosme pensando en la sobrina de dona Lubelia, Adelaide, se sucederán abusos, la tristeza de Josué anudado a la joven hija del Pulguinhas, breves explosiones de miseria… Quizás el encuentro más delicado sea el escondido entre Ilidio y Adelaide –ya casada– cerca de la casa de dona Milú, donde nace al fin y al cabo la novela.

 

Ilidio emigra también a Francia con su amigo Cosme para buscar a su novia y completar lo que dejaron pendiente en el pueblo. Es Cosme –celador de un hospital– quien la ve por casualidad y todo se emboza entonces en encuentros y desencuentros hasta convertir la estructura en una novela bizantina de los suburbios industriales de París. No me permito, para salvaguardar la sorpresa, exponer más detalles, el último es simplemente señalar que “Libro” es un texto magnífico y terrible, heredero del realismo mágico, pero falto de entes maravillosos, que supura vida por cada uno de sus cientos de costados.

 





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Sábado, 15 de Outubro de 2011
Un paso adelante

EL PAÍS, BABELIA, 15/10/2011

CRITICA DE ANTONIO SÁEZ DELGADO 

 

LIBRO MARCA un punto de inflexión fundamental en la obra narrativa de José Luís Peixoto (Galveias, Ponte de Sor, 1974), el escritor de la nueva literatura portuguesa más divulgado fuera de sus fronteras, junto con GonçaloM. Tavares. Sus novelas han venido siendo publicadas en España, desde que Hiru presentase Nadie nos mira (2001) y la Editora Regional de Extremadura el relato Te me moriste (2004), gracias al trabajo de El Aleph, en cuyo sello Peixoto ha visto publicados todos sus restantes títulos: Una casa en la oscuridad (2008), Cementerio de pianos (2009) y este sorprendente Libro. Por todo ello, el escritor no es un desconocido para los lectores atentos a la literatura portuguesa, como tampoco lo es para los de la veintena de países donde sus obras son traducidas con regularidad.

 

Si el registro narrativo habitual de José Luís Peixoto venía marcado por un arraigado lirismo que convertía sus historias en profundas parábolas, en Libro parece haber dado un paso adelante hacia unamayor concisión y sobriedad estilística, con una novela que, no obstante, está condicionada de forma determinante por su estructura interna. Porque Libro cuenta con dos partes bien diferenciadas: una primera, la más extensa, donde se narra una historia bajo una perspectiva realista, y que toma como centro la emigración de la población rural portuguesa a Francia en los años sesenta del siglo XX.

Esta primera parte es una estupenda novela en sí misma, desarrollada con talento y escrita con elegancia, un relato construido con técnica cinematográfica si queremos, con numerosos saltos temporales y una estructura profundamente fragmentada. La segunda parte, sin embargo, cambia el registro, y se convierte en una especie de proceso de deconstrucción de la primera, desvelándonos de forma abierta, a menudo entre la novela y el ensayo, el retrato del narrador (llamado como la propia novela, Libro) que escribe la primera parte del volumen. Son páginas sorprendentes en la trayectoria narrativa de su autor, no exentas de rigor pero que se sitúan al borde del derroche intelectual de eso que llamaríamos posmodernidad (criticada también con ironía por el propio narrador), con algunos excesos probablemente prescindibles, pero que no empañan el ambicioso proyecto de este Libro, llamado a convertirse en la novela sobre la emigración escrita por la nueva generación de escritores portugueses, aquellos que no vivieron la Revolución de los Claveles ni las guerras coloniales, pero que partieron de niños o vieron partir muy cerca de ellos a sus seres queridos hacia Francia.

 

Con estos ingredientes, Peixoto articula un interesante discurso sobre la identidad y la orfandad, y elabora en paralelo un maravilloso retrato psicológico del mundo rural portugués que protagoniza, realmente, la historia. Como si metiésemos en una coctelera ingredientes de Lobo Antunes, Saramago y algo de Vergílio Ferreira y Urbano Tavares Rodrigues, Peixoto parece mirarse en el espejo de su propia generación, construyendo un puzle narrativo que a nadie dejará indiferente, y que constituye, sin duda, un antes y un después en su propia trayectoria literaria.

 

Libro

José Luís Peixoto

Traducción de Carlos Acevedo

El Aleph. Barcelona, 2011

256 páginas. 20,50 euro

 

 

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publicado por José Luís Peixoto às 11:20
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"Los libros también leen a los lectores"

BABELIA, EL PAÍS, 15/10/2011

ENTREVISTA DE SERGIO C. FANJUL 

 

Es una de las figuras en ascenso de la literatura portuguesa. Y Libro lo confirma, Una obra que aspira a convertirse en la novela de referencia de la emigración rural de su país con una estructura interna realista, descriptiva y metaliteraria

 

José Luís Peixoto nació en una brecha de la historia portuguesa. En 1974, después de la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura de forma pacífica. En su último libro, una novela que se titula precisamente Libro (El Aleph), escribe sobre lo que ocurrió en su país antes de que él naciera. "Es arriesgado", explica, "porque las personas que vivieron aquello todavía viven, y todavía tienen mucha capacidad de contar su propia historia. A la gente de mi generación siempre nos recuerdan las cosas que no vivimos, la dictadura, la guerra colonial, la emigración. Es una generación definida por algo que no vivió, porque nacimos en el momento en que cambió la historia del país".

Hay dos temas que preocupan, y mucho, a Peixoto: el mundo rural portugués y la emigración, que son los dos ejes en torno a los que se desarrolla la novela. "El mundo rural tiene múltiples aspectos en contraste. Uno puede encontrar la ternura más conmovedora, la sencillez, la bondad (una palabra que hoy en día no se utiliza mucho), pero también se encuentra lo contrario de eso, lo despiadado, acciones muy crudas, muy violentas. Me gustó poder crear algo que tuviese los dos lados, con personajes que no fuesen ni buenos ni malos, sino que, simplemente, tienen sus razones para obrar como obran". Los padres de Peixoto fueron emigrantes en París, en una época en que había en la capital francesa un millón y medio de portugueses buscándose el sustento (lo que suponía un 15% de la población del país). Pero el autor nació cuando regresaron y vivió en un pequeño pueblo del Alentejo hasta los 18 años. "El tiempo en el campo tiene una importancia enorme, se marca de formas múltiples: tienes contacto con los nacimientos, las muertes, con el crecimiento, con lo mejor y con lo peor. No debemos apartarnos demasiado de la naturaleza, somos seres naturales".

 

La primera parte de la novela trata, con un lenguaje no falto de lirismo, de las peripecias (lo conmovedor y lo crudo) de unos personajes que, en los años sesenta, viven en un pueblo portugués y se ven obligados a emigrar. "Los portugueses que emigraron hacia Francia lo hicieron en condiciones muy difíciles, pasando ilegalmente, siendo perseguidos en Portugal por la policía portuguesa, en España por la Guardia Civil, y llegando a Francia en una situación que muchas veces era peor que lo que dejaban. Vivían once meses de muchas privaciones en Francia para luego tener un mes de opulencia en Portugal. La crudeza de la novela tiene que ver con la crudeza de la realidad que trata de retratar. Escribí, además, sobre esta emigración específica pero tuve en cuenta todas las migraciones, todas las cuestiones actuales en este aspecto". Durante unos años, Portugal pasó de ser emisor de emigrantes a receptor de inmigrantes, "aunque ahora vuelve a ser un país de emigrantes, en unas condiciones muy distintas, con un nivel cultural distinto. Durante diez años recibimos inmigrantes del este de Europa, de las antiguas colonias, de Brasil, etcétera. En muchos aspectos la experiencia de la emigración no fue suficientemente asimilada hasta el punto de tener presente la perspectiva de los otros, y no se les trató todo lo bien que se debería. La literatura tiene la oportunidad de darte la perspectiva de los otros. Por eso creo en la necesidad de esta novela. Somos nuestra historia y hay que aceptarla para comprender lo que somos hoy".

 

En la segunda parte (que ocupa las últimas 50 páginas), la novela da un giro radical y se adentra abruptamente en lo metaliterario, lo experimental. El narrador se dirige al lector, se reflexiona sobre lo anterior, el estilo se torna más actual. Lo cierto es que ese tránsito tiene algo de shock, y si alguien no llega a la página 200, donde empieza esta parte, se llevará una impresión muy diferente de la obra. "La novela no sería la misma sin esa segunda parte, es un cambio total en la manera de ver lo que ocurrió antes. Sólo podría ser escrita hoy en día: trata de jugar con la literatura, con la narrativa, de una forma eficaz, que tenga algún sentido, desmontándola al servicio de algo más grande. Hay un momento en el que el libro se torna un personaje más, un ser. En muchos momentos me parece que el libro va a leer también al lector, porque eso también ocurre. Sería interesante pensar qué opinión tienen los libros de nosotros", bromea. "Para mí también fue un shock empezar a escribir esta parte, un desafío. De todas formas, no me gustaría escribir una novela en la que estuviera completamente cómodo: las librerías, las bibliotecas, están llenas de libros, cuando nosotros nacimos ya existían miles de libros, mientras hablamos se publican libros. Cuando publicas un libro estás diciendo: 'Aquí hay algo en lo que me parece que vale la pena que inviertan unas horas de su vida".

 

 

 

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publicado por José Luís Peixoto às 11:12
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Segunda-feira, 19 de Setembro de 2011
El Mundo, 18/09/2011

 

 

 

 




publicado por José Luís Peixoto às 21:55
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Sexta-feira, 9 de Setembro de 2011
Prensa española sobre la novela "Libro"

Entrevista en El Mundo

 

 

Articulo en ADN (via Efe)

 

(Más en breve)

 

 

LEE AQUÍ LAS PRIMERAS PÁGINAS DE LIBRO

 

 

 



publicado por José Luís Peixoto às 11:49
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Quinta-feira, 1 de Setembro de 2011
"Libro", de José Luís Peixoto

En las librerías españolas desde 1 de Septiembre.

Traducción de Carlos Acevedo

 

 

Sinopsis:

Nueva novela de José Luis Peixoto. Un recorrido por la inmigración portuguesa. Libro narra la historia de Ilídio, un chico pobre que vive en una aldea del interior de Portugal. Ilídio es abandonado por su madre, que emigra ilegalmente a Francia a principios de los años 40 del siglo XX, y lo deja con Josué, un albañil del pueblo que, sin serlo, le hace de padre. Ilídio crece en el pueblo, en un ambiente de pobreza típico de los pueblos portugueses durante el fascismo, hasta que, más tarde, también él emigra ilegalmente a Francia con Cosme, su mejor amigo. Los motivos para ir a Francia son distintos: Ilídio va detrás de la chica a la que ama - Adelaide - y Cosme lo hace para escapar a la guerra colonial. El final de la primera parte nos cuenta cómo ambos se adaptan al nuevo país. En la segunda parte, el protagonista es Livro, el hijo de Ilídio y Adelaide, que cuenta su historia - pinceladas de su infancia y adolescencia - y, con más detalle, su vida actual - los últimos años en París y el regreso con su madre a Portugal.

 

Lee en PDF las primeras páginas del libro.





publicado por José Luís Peixoto às 13:52
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Quarta-feira, 15 de Setembro de 2010
Cementerio de Pianos

 

Una Lisboa sin tiempo donde viven, sueñan, aman, trabajan y mueren los personajes de esta historia. En el corazón de un taller de carpintería se encuentra el cementerio de pianos, lugar donde los instrumentos, a semejanza de los seres que los rodean, han dejado de funcionar y se encuentran suspendidos entre la vida y la muerte. Lugar de exilio voluntario donde se reflexiona y se hace el amor, lugar de lecturas clandestinas, espacio recóndito de adulterios, patio de juegos infantiles donde se encadenan las generaciones.

Padre e hijo actúan como narradores e intercalan sus vivencias desde épocas y prismas diferentes. Desenmascaran la historia de la familia, en un lenguaje de sombras y luces, de silencios y risas, de miedos y esperanzas, de culpabilidad y perdón. Relatan historias de amor, urgentes e inevitables, hirientes, en las que el abandono, la violencia doméstica y los errores redimidos acaban siendo anulados por el poder de la ternura y el afecto. Hablan de muerte, no para indicar un fin, si no la renovación de una generación a otra.

 

 

Título: Cementerio de pianos [Cemitério de Pianos]
Autor: José Luís Peixoto
Traducción de: Carlos Acevedo
Número de páginas: 312
Editorial: El Aleph Editores
Fecha original de publicación: 2006 (en portugués)
País: Portugal
ISBN: 978-8476697917



publicado por José Luís Peixoto às 22:00
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Una casa en la oscuridad

 

Tras el gran éxito de crítica cosechado con su Cementerio de Pianos (Aleph, 2007), José Luís Peixoto publica en España su última novela de la mano de El Aleph Editores.

 

Peixoto, “una de las mayores y sorprendentes revelaciones de la actual literatura portuguesa” en palabras de José Saramago, nos presenta en su última obra una parábola violenta de la sociedad actual basada en los habitantes de una casa.

 

Una casa en la oscuridad es una fábula onírica, inquietante y seductora, que nos traslada a un mundo bestial y tenebroso en el que existe una casa que, cada año, durante un mes, se halla en la oscuridad más absoluta. Allí vive el narrador y su silenciosa madre, sumida en un dolor. Lo acompañan, además, una joven y dedicada esclava y una multitud de gatos. De algún modo, se halla también la mujer amada por el narrador: la heroína de una novela que él intenta escribir al tiempo que lucha contra la oscuridad que cada día gana terreno en la casa. Entonces llegan los invasores y con ellos la casa se transforma en asilo de seres impedidos, casi convertidos en bestias y en la guardería de los hijos de éstos. Mutilado en su capacidad de escribir, soñar y amar, el escritor apenas logra salvarse de la muerte en vida por la fuerza amorosa de los niños.

 

Ficha técnica

Título: Una casa en la oscuridad | Autor: José Luís Peixoto | Editorial: El Aleph Editores| Colección: Modernos y Clásicos | Numero: 288 | Precio sin IVA: 17,31 € Precio con Iva: 18€   | Páginas: 272 | Formato: Rústica con solopas | Publicación: 25 de Septiembre de 2008 | Género: Novela | ISBN: 978-84-7669-827-3



publicado por José Luís Peixoto às 19:00
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Nadie nos Mira

 

José mira el sol de frente y piensa. Piensa en la mujer y en lo que el diablo le dijo sobre ella en la venta. Y piensa el día en que las cigarras se callarán en la llanura y las ramas más finas de los alcornoques y de los olivos se tornarán piedra. Treinta años más tarde, José, hijo de José, mira el sol de frente y piensa. Piensa en la mujer de su primo y en lo que el diablo le va a decir al primo sobre ellos en la venta. Y piensa en el instante en que nada quedará, ni siquiera el silencio que guardan todas las cosas al mirarnos. Nadie nos mira marca, afirmémoslo sin sombra de duda, el surgimiento de una voz radicalmente nueva e importante en el panorama literario portugués contemporáneo. Una voz de la que a partir de ahora no podemos prescindir. Una voz que se afirma desde las primeras páginas de esta novela y arrastra inexorablemente al lector hacia lugares, emociones y encuentros de una belleza —terrible como sólo la belleza puede ser— nunca antes entrevista, que desemboca en un territorio tan inmenso, en una vastedad tan grande que sólo la llanura los podría contener, que sólo un sol del tamaño del universo los podría iluminar.

 

 

Dossier de Prensa



publicado por José Luís Peixoto às 18:00
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La novela de un poeta

Introdución de Luis Sepulveda a la edición italiana de Una Casa en la Oscuridad/ Uma Casa na Escuridão (Una Casa nel Buio, La Nuova Frontiera, 2003)

 

 

Primero conocí la poesía de José Luis Peixoto, cautivadora, impecable y llena de una extraña fuerza que combina los ineludibles guiños a los poetas mayores de lengua portuguesa, con la visión de un creador joven, entendiendo la juventud –no como una absurda”promesa”- como el ejercicio más amplio de la curiosidad.

 

Luego, me acerqué a la prosa de Peixoto y la lectura de “Nenhum Olhar “ me dejó el extraordinario buen sabor que siempre dejan los autores que, empiezan a contar su historia desde la primera línea, y son fundadores de un espacio, de un territorio, de un universo que sólo es posible en la literatura. Los mapas de la literatura no tienen cuatro miserables puntos cardinales, tienen muchos, su cantidad es infinita, y esto es algo que Peixoto evidencia con singular maestría.

 

Así, el lector de Peixoto se asoma a las páginas de “Uma casa na escuridâo” con la disposición de participar en una aventura cuyo escenario, cuyo territorio es presentado por el autor como la única normalidad posible. En este caso, Peixoto se ha decidido por la oscuridad, mas no por la oscuridad de los ciegos o de la simple ausencia de luz. La oscuridad de Peixoto es una alegoría de la decadencia imperial, del fin de una época pasado, presente, o por venir, acaso del fin de todos los tiempos.

 

Mientras leía “Uma casa na Escuridâo” no dejaba de pensar en cuánto hubieran disfrutado de esta novela escritores como Lezama Lima, Julio Cortázar, Borges y Calvino, pues esos maestros nos enseñaron que uno de los grandes desafíos de la escritura-tal vez el mayor- es resolver con acierto el “inmiscuir” todo el bagaje de lector del escritor, sin que esto se transforme en un lastre, en un elemento de distracción respecto de la trama, o en una triste demostración de vanidad.

 

José Luis Peixoto lo resuelve con envidiable maestría, su escritura es en todo momento fresca, ágil, envolvente, y al mismo tiempo es sostenedora de toda una herencia literaria universal.

 

Recuerdo una conversación con Juan Carlos Onetti, en ella, el gruñón maestro uruguayo me decía que desconfiaba de las novelas escritas por poetas –sólo excluía a Homero-, porque se les notaba demasiado “la mano de poetas”, para mal de la novela.

 

Onetti también habría disfrutado con la lectura de “Uma casa na Escuridâo”, pues en la novela de Peixoto, ciertamente que se nota su mano de poeta, pero al servicio del fin que se impuso como narrador, y que es el crear destellos de intensa luminosidad, que orientan –y el lector no dejara de agradecerle- en el territorio de la oscuridad, de una oscuridad condensada como una genial metáfora de las decadencias imperiales, de una oscuridad densa como sólo puede ser la oscuridad presentida de una fila de sepulcros, en las que están; mi padre, el padre de mi padre, el padre del padre de mi padre, seis generaciones, y al final, la mía.

 

La escritura de Peixoto es limpia e inteligente. En ninguna de sus páginas el lector encontrará esas abominables “última verdad” u otras paparruchadas que caracterizan la imposibilidad de narrar de muchas y muchos literatos, y la remplazan por un urgente decir algo, cualquier cosa que cubra sus vacíos. Y esto es algo que también el lector agradece a Peixoto. Estamos frente a una escritura sobria, de portuguesa sobriedad, que le permite, por ejemplo, escribir, narrar, la más bella e intensa descripción de la soledad: A partir de un simple e ingenuo ejercicio de jugar con los restos de luz atrapados en los párpados, el protagonista-narrador crea un personaje dentro de él, es una mujer, es La Mujer, y la llevará siempre consigo con la terrible certeza de que no habrá más cercanía que la permitida por la oscuridad. Esa es la invención de la soledad.

 

Peixoto no puede-y no debe- prescindir del enorme poeta que habita en él. Como Poeta, es consciente del poder fundador de las palabras, y como narrador sabe hacer de ellas el sólido elemento que sostiene la arquitectura de la novela. Sin la menor pretensión de “experimentalismo” literario, reitera desde la oscuridad, repite frases que una vez más orientan, otorga a las palabras una sensual cadencia que ilumina. No es contradictorio sostener que estamos frente a una novela muy visual, cargada de imágenes, de fotoramas, es particularmente significativo el recurso de prescindir de las mayúsculas en los nombres propios, pues nada debe perturbar el paseo por “Uma casa na Escuridâo”. En esta novela el lector no tropieza con nada, pues nada debe interrumpir el lento e inexorable decaer, desear el fin, el fin de la oscuridad.

 

José Luis Peixoto nos conduce por el laberinto de sentimientos, precisos o confusos, de perplejidad o resignación, de rebeldía o desconsuelo. Nombra y vuelve a fundar esos “Elementos del Desastre” a los que alude Álvaro Mutis, y lo hace “ como si desapareciera una letra del alfabeto y, a partir de ese momento, todos los libros tuvieran que ser escritos sin esa letra”.

 

Estamos pues frente a un escritor maduro. Frente un estupendo narrador portugués.



publicado por José Luís Peixoto às 16:31
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